Dada la amistad que me une a Amadeo, me permito copiar aquí el soneto de la discorida, que tuve la feliz ocurrencia de guardar en mi ordenador cuando lo leí en su blog, temiendo que pudiera ocurrir lo que, en efecto, ha ocurrido. Allá va:
Ay Matilde Marín Marín Marín,
brillante luminaria socialista,
faro de la farfolla progresista,
a la altura y olor de un calcetín.
Fíjate lo que vales, concejala,
que te largaron de Diputación
(y ya es difícil que los de tu ala
te peguen la patá y el empujón).
Si no te quieren ni en tu propia casa,
quédate en tu rincón, no des la lata
y el pueblo marchará mejor sin ti.
Matilde de Espartinas, tiene guasa
que por el mete-saca de tu pata
tu incompetencia nos salpique a bis.
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